HTML 5 LA REVOLUCIÓN DE LAS CARICIAS
POSTED BY admin IN RED Blog @ septiembre 5, 2011 - 6:14 pm

Han pasado ya dos lustros desde que en la primera oficina de ideavia (una habitación prestada) me pegara día y noche con lo que llamábamos lenguaje de etiquetas, “el html”, lo del “él” es imprescindible para entender la identidad de barrio que siempre ha tenido este lenguaje en los suburbios residenciales de la programación.

Me surge un cosquilleo en la barriga cuando hoy oigo a mis clientes hablarme tranquilamente con estas palabrejas llenas de consonantes, como si viviéramos en una película de Mary Popins. – “Necesito que me envíes el XML”—“Hay que cambiar los CSS”…

Y es que hoy vivimos una realidad diminuta en la que parece que sólo queda oxígeno para verbalizar consonantes. Esto cómo todo, tiene su explicación científica en términos físicos de espacio-tiempo. ¿Alguien ha tratado de hablar mientras está sentado  en una montaña rusa a toda leche? Lo único que saldrá de su boca es un sonido gutural que podría ser transcrito como un puñado de consonantes UUUUUSSSBBB!!!  PPPPHHHHHHPPPPPP!!!

Algo así  está pasando, cuestión de velocidad. Y en esto que entran en juego estos pequeños “miniyos” que son nuestros teléfonos móviles. Fijaos en su forma tetraédrica cada vez más fina, sus pantallas albergan los recortes de nuestra vida, nos conectan con los que consideramos importantes para nosotros y desde hace no mucho interactuamos con ellos entre toques suaves, caricias y gestos que si los hubiéramos hecho en los 80, dirían que estábamos más chiflados que el doctor Bishop.

En  el mundo de la empresa, todo esto cae a plomo, activando un montón de señales de cambio y de renovación, y es que Internet es un semáforo estroboscópico sólo para miradas felinas. Una cosa está clara y es sencilla de comprender,  Internet desde su nacimiento tiene el don de la ubicuidad y no es plan ir por ahí con un ratón colgando del bolsillo. Entiéndalo o no pero para 2020 el 80% de los visitantes de sus páginas web accederá a ellas a través de un dispositivo con un alto grado de movilidad ya sea un móvil, un tablet, un netbook o un ultra-book.

Es aquí cuando entra en escena este nuevo estándar al que llamamos HTML 5 una renovación de nuestro viejo conocido con un montón de nuevas funciones pensadas para  tocar con los dedos.

Se puede pensar que todo esto no es más que una de tantas paradas que hacemos en este viaje tecnológico que nos ha tocado vivir, pero cuidado, es que esta parada es de capital de provincia por lo menos. Es ahora cuando se está produciendo una verdadera democratización del acceso a la red de redes. Si antes Internet era algo cotidiano pero concreto, algo normal pero con un marco reconocible, ahora es y será cada vez más algo subjetivo pero necesario, algo que estará presente hasta en el rincón más inesperado. Bolsillos, mesillas de noche, cocinas… se convierten en umbrales del abismo, en puertas de entrada a lo ignoto, a un recuerdo o a un producto.

Caminamos por las calles de nuestras ciudades ajenos al fantástico baño de ondas invisibles en el que estamos inmersos, nunca las vemos pero están ahí, nos tocan como fina lencería y ahora se manifiestan ante nuestros ojos, como un amante perfecto nos reclaman que interactuemos con ellas, nos llaman a tocarlas, son el Arquímedes renacido que nos dice “Dadme un (dedo) y moveré el mundo”  y lo estamos haciendo. Ha comenzado la revolución de las caricias.